El argentino Fernando Cerimedo no tiene cargo en el gobierno boliviano, no fue electo ni designado. Sin embargo, el vicepresidente lo llamó “el asesor personal” del presidente y participó en reuniones de gabinete.
El hombre de MAGA
El 7 de marzo de 2026, un ciudadano de Santa Cruz de la Sierra llamado Juan de Dios Villarroel publicó en su cuenta de la red social X la frase “No se negocia con terroristas”, en el contexto de las crecientes tensiones entre el gobierno central y sectores de protesta en el oriente del país. Desde Buenos Aires —o desde donde estuviera ese día— Fernando Gabriel Cerimedo respondió directamente desde su cuenta personal: “Ni con golpistas domésticos”. El ciudadano cruceño replicó: “¿O sea que los cruceños somos?”.
El episodio fue reportado como noticia nacional por el medio El Mundo Bolivia. Lo relevante no era el insulto, sino su emisor. Cerimedo no es un tuitero cualquiera. Según el propio vicepresidente boliviano Edmand Lara —quien no tiene ningún incentivo para exagerar la influencia de alguien que considera un adversario— es “el asesor personal” del presidente Rodrigo Paz, y lo calificó de estratega “maquiavélico”. Un extranjero, sin cargo, sin mandato democrático, sin responsabilidad legal ante ningún organismo boliviano, estaba provocando una crisis política entre el gobierno central y la región más poderosa del país.
Esa escena condensa un problema central: el poder real en Bolivia no opera solo desde el Palacio Quemado. Parte de él opera desde afuera, a través de una red de influencia que no fue sometida al escrutinio de ninguna urna.
Quién es Cerimedo
Fernando Gabriel Cerimedo tiene 44 años y nació en Mar del Plata, Argentina. Es fundador de Numen —consultora política con sede en Buenos Aires—, de Academia Numen, escuela de marketing digital y comunicación política, y del portal La Derecha Diario. Su trayectoria en la región es verificable y, en varios países, está documentada con procesos legales o señalamientos formales.
Fernando Cerimedo
En Brasil, en 2022, publicó un video viral titulado “Brasil fue robado”, sosteniendo que las elecciones que Bolsonaro perdió habían sido fraudulentas. La Policía Federal brasileña recomendó cargos penales en su contra. Nunca fue acusado formalmente: el fiscal general Paulo Gonet decidió no incluirlo en la acusación ante la Corte Suprema contra Bolsonaro y sus aliados.
En Chile, ese mismo año, su empresa Numen SpA fue vinculada a campañas de desinformación durante el plebiscito constitucional. Se la relacionó con una encuesta falsa que predijo la victoria del Apruebo cuando el Rechazo ganó con el 62%. Gerardo Jofré, exdirector de Codelco, admitió haber encargado esa encuesta.
En Argentina, en 2023, asesoró la estrategia digital de Javier Milei. Fue el segundo donante individual más importante de la campaña de La Libertad Avanza, aportando unos 28 millones de pesos. Fue también el intermediario que gestionó la entrevista de Tucker Carlson con Milei —la que catapultó al candidato libertario a la atención internacional del movimiento MAGA.
En Bolivia, en 2025, su llegada fue gradual pero documentada. Apoyó inicialmente al candidato libertario Jaime Dunn, que no logró inscribirse. Luego conectó con la campaña de Rodrigo Paz a través de un vínculo familiar preciso: Catalina Paz Urquidi, hija mayor del candidato, egresada de Academia Numen.
La arquitectura familiar
Catalina Paz Urquidi es la bisagra entre Cerimedo y el gobierno. Formada en la escuela del consultor, fue la encargada de toda la estrategia de redes sociales de la campaña. El propio presidente la reconoció públicamente: “Yo tengo una persona excepcional que se llama Catalina Paz Urquidi, que ha sido la encargada de toda la estrategia de redes. Es mi hija mayor.”
Cerimedo fue más preciso en sus declaraciones: dijo que “Catalina fue la que ganó la presidencia de su padre en primera vuelta” gracias al trabajo digital. Tras la victoria, Catalina se convirtió en asesora de comunicación estratégica del Palacio de Gobierno, con influencia directa sobre el mensaje presidencial, las redes sociales oficiales y la línea comunicacional del Ejecutivo.
Catalina Paz Urquidi
Esta arquitectura merece análisis en sus dos dimensiones:
La primera es la de género. Rechazar la participación de una mujer joven en posiciones de influencia por el solo hecho de serlo reproduciría la lógica patriarcal que históricamente ha negado ese acceso. Catalina Paz tiene formación y resultados verificables. Pero el análisis riguroso no defiende ni ataca su presencia por razones de género, sino que se centra en preguntas un tanto más incómodas: ¿por qué el acceso de una mujer al poder en Bolivia sigue siendo instrumentalizado y sigue dependiendo de la genealogía de su padre y de la escuela de un consultor extranjero? ¿Por qué no hay cargo oficial, rendición de cuentas ni proceso de selección? ¿Por qué la formación relevante la proporcionó el mismo operador que hoy asesora a su padre?
La segunda dimensión es institucional. Cerimedo formó a Catalina. Cerimedo asesora al padre. La hija es el puente entre ambos al interior del Palacio. Esta estructura —en la que el formador externo tiene acceso permanente al ejecutivo a través de un miembro de la familia presidencial— no es solo un problema de nepotismo. Es lo que los analistas de política institucional llaman “captura familiar del Estado”: la decisión pública filtrada por relaciones de lealtad privada que no son fiscalizables.
Cómo opera en el gobierno
En noviembre de 2025, Paz asume y Cerimedo mantiene contacto activo con el entorno presidencial. Desde entonces, este medio se dedicó a la documentación de esas relaciones. En diciembre, el gobierno aprueba el Decreto Supremo 5509 que autoriza a Starlink a operar en Bolivia —la primera decisión de alto impacto geopolítico del nuevo gobierno— y el aparato de comunicación presidencial, bajo la influencia de Cerimedo, amplifica el giro tecnológico como logro. En enero de 2026, el vicepresidente Lara lo identifica públicamente como “el asesor personal” del presidente. En febrero, The Economist y Nueva Sociedad publican simultáneamente perfiles que lo vinculan al gobierno boliviano. Entre febrero y marzo, Cerimedo acompaña a Paz en un viaje presidencial a Panamá, registrado en imágenes.
Sin cargo oficialCerimedo asesora al presidente Paz sin ningún nombramiento formal ni rendición de cuentas ante el Estado boliviano.
En paralelo a esa presencia física, se reporta su participación en reuniones de gabinete por vía virtual y fiestas por vía presencial. No como funcionario. Como asesor. Sin cargo, sin contrato público, sin rendición de cuentas ante el Congreso ni ante ningún tribunal boliviano.
La distancia entre ese centro informal y los poderes formales del Estado tuvo un episodio revelador. El 27 de febrero de 2026, un C-130 Hércules de la Fuerza Aérea Boliviana se estrelló al aterrizar en El Alto, mató a 24 personas y dispersó decenas de millones de bolivianos del Banco Central en la calzada. La primera reacción institucional fue proteger el dinero: los billetes fueron quemados esa misma noche en el lugar del accidente. El vicepresidente Lara cuestionó la decisión públicamente. La Policía detuvo a quienes habían recogido billetes en la vía pública. Dos voceros del mismo gobierno explicaron lo ocurrido de manera contradictoria. El círculo informal y los cargos formales no habían coordinado la respuesta al accidente más grave del período.
El perfil internacional
The Economist tituló su perfil de Cerimedo como “El hombre de MAGA en América Latina”, describiendo al consultor como un operador que “ha ganado visibilidad dentro de la red de estrategas cercanos al presidente estadounidense Donald Trump”. Nueva Sociedad lo denominó “El encantador de serpientes de las nuevas derechas latinoamericanas”. Ambas publicaciones son de referencia en sus respectivos campos: una, referente global del análisis político y económico; la otra, la revista académica latinoamericana de mayor influencia en ciencias sociales.
Ninguno de esos perfiles fue desmentido por Cerimedo ni por el gobierno de Paz.
Edith Gálvez, analista política, señala que el caso Cerimedo plantea un problema de calidad democrática que va más allá de las simpatías o antipatías ideológicas: “Cuando el asesor más influyente de un gobierno no tiene cargo, no rinde cuentas y responde a intereses que no necesariamente coinciden con los del país que asesora, hay que preguntarse quién lo controla y a quién responde”.
La respuesta, en el caso de Bolivia, todavía no tiene una versión oficial pública.
El senador que preguntó y recibió amenazas
El 30 de abril de 2026, el senador Leonardo Roca presentó ante el ministro de la Presidencia un Pedido de Informe Escrito con preguntas directas: ¿tiene Cerimedo un contrato con el Estado boliviano? ¿Quién lo paga? ¿Desde cuándo? ¿Participó en reuniones de gabinete? ¿Tiene oficinas en la Casa Grande del Pueblo?
Antes de que el ministro respondiera, Roca fue contactado por alguien que se presentaba en Santa Cruz como “delegado presidencial”. El senador lo describió públicamente: una persona que amenazaba, decía tener poder ilimitado para llevar detenido a quien se opusiera, y se hacía llamar “el enviado del Norte”. Roca lo comparó, en términos que no dejaban lugar a ambigüedad, con Juan Ramón Quintana —el ministro del Interior de Morales señalado como su principal operador de inteligencia política. “Una especie de Quintana gaucho”, lo definió Roca. Y le dijo al presidente en público: “Si usted lo mandó, sepa que con Santa Cruz no funciona la intimidación. Si usted no lo mandó, ponga orden en su entorno”.
Al cierre de esta investigación, el gobierno no había respondido el pedido formal del senador. Cuando un legislador ejerce sus funciones de fiscalización y recibe amenazas en respuesta, el problema ya no es solo de gobernanza.
La Academia Numen: qué enseña y cómo funciona
Academia Numen es la plataforma educativa creada por Fernando Cerimedo en el contexto de su consultora política. Funciona como escuela de marketing digital y comunicación política, principalmente en modalidad online, con cursos accesibles desde cualquier país de habla hispana. Su catálogo incluye módulos sobre estrategia en redes sociales, construcción de narrativas políticas, manejo de crisis de comunicación, segmentación de audiencias digitales y producción de contenido para campañas electorales.
La academia no otorga títulos universitarios ni está acreditada por ningún ministerio de educación. Sus certificaciones son privadas, emitidas por la propia institución. En términos de reconocimiento académico formal, son equivalentes a cualquier otro curso de capacitación privada en el área digital.
Lo que Academia Numen sí ofrece es acceso a una red. Sus egresados son parte de un ecosistema de contactos, metodologías compartidas y, en algunos casos, oportunidades de trabajo en las campañas que Numen asesora en la región. Catalina Paz Urquidi es el ejemplo más visible: egresada de la academia, encargada de la campaña de su padre, asesora del gobierno.
El modelo reproduce una lógica conocida en el mundo de la consultoría política internacional: la formación como mecanismo de expansión de influencia. Al entrenar a jóvenes profesionales en sus métodos, Cerimedo multiplica su capacidad de acción sin necesidad de estar físicamente presente en cada campaña. Sus egresados llevan la metodología Numen a cada candidatura que asesoran.
En Bolivia, ese mecanismo tuvo consecuencias directas sobre el gobierno que asumió en noviembre de 2025. Hasta ahora, ningún funcionario ha respondido públicamente si el Estado boliviano conoce el alcance de esa influencia y si existe algún mecanismo para evaluarla o limitarla.
El círculo sin organigrama
Cerimedo no es el único actor de peso sin cargo oficial. En torno al presidente Paz existe un grupo de seis personas que forman parte de la arquitectura de poder y toman las decisiones estratégicas del gobierno.
Mauricio Zamora Liebers, concuñado de la primera dama Bibi Urquidi, organizó el primer encuentro entre Paz y Cerimedo en su restaurante de La Paz, durante la campaña. Fue delegado especial en la transición. Hoy es ministro de Obras Públicas.
José Gabriel Espinoza, ministro de Economía, fue traído por Paz, Cerimedo y Urquidi para conducir la negociación con el FMI. Tiene presencia en múltiples consejos de administración y, según el análisis de Lindo, aspira a la presidencia.
Leyla Medinaceli fue traída por Espinoza. Fue viceministra de comunicación de Evo Morales cuando el ministro era Manuel Canelas. El mismo Canelas —asesor de Morales cuando Morales cayó— también opera hoy en el entorno de Paz. Así, dos ex funcionarios del gobierno que se prometió superar están en el círculo más cercano del nuevo presidente.
Jaime Paz Pereira, hermano del presidente, dejó su cargo en la Corporación Andina de Fomento en Lima para instalarse en Santa Cruz como enviado al oriente. La CAF es el banco de desarrollo con el que el gobierno comprometió 3.100 millones de dólares en préstamos.
El sexto nombre es el más opaco. Nadia Beller fue candidata en Santa Cruz por el MAS en su última etapa y operó como intermediaria entre Luis Fernando Camacho y organizaciones sociales afines al MAS durante la crisis de 2019. Hoy está en la primera línea del gobierno de Paz. Su trayectoria verificable atraviesa el MAS, el movimiento cívico-Camacho, el gobierno de Áñez y el actual. Sobrevivió a cada cambio de poder sin perder posicion.